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ENTORNO A LA AUTO-CURACIÓN Y LA AUTOGESTIÓN DE LA SALUD. Entrevista a Eneko Landaburu.

enero, 2013

Por Grupo Anarquista El Surco*

¿Podrías presentarte a los lectores?

Soy de origen vasco, nacido en 1953 en la ciudad de Bilbao, bajo la dictadura del General Franco. Mi padre luchó contra el levantamiento militar. Soy el cuarto de una familia de cinco hermanos. Estrené mi título universitario de medicina con los campesinos de la Nicaragua sandinista en 1979. Colaboré con la revista INTEGRAL (salud y vida natural), y los medios de comunicación de la izquierda independentista vasca: el diario y la radio EGIN, la revista PUNTO Y HORA DE EUSKAL HERRIA y el diario GARA.

Llevé a tierras vascas las Casas de Reposo-Escuelas de Salud, así como el movimiento internacional de la Co-escucha (ayuda mutua por la escucha). Promotor de la asociación SUMENDI (por la autogestión de la salud). Profesor en los cursos de postgraduado de Medicina Natural, de la Universidad de Barcelona y de Zaragoza.

Publicaciones: Alternativa a la Medicina: Aprender a vivir (1982), ¡Cuídate Compa! (1984), y ¡Únete Compa! (1987), “Curarse unos mismo sin los peligros de los medicamentos y sin dañar el bolsillo” (1995), “Cuídate Compa! Manual para la Autogestión de la Salud” (2001).

Desde diciembre del 2006 vivo en el campo en un pequeño municipio (Caá Yarí), en el interior de la provincia argentina de Misiones, acompañado de Carmen Maestu, tratando de sacar adelante el proyecto “O’PAYBO, Escuela Popular de Salud”.

¿Cuáles fueron las motivaciones para escribir un Manual Autogestión de la Salud?

Para mi escribir no es nada divertido ni agradable. Me cuesta bastante resumir, ordenar, aclarar, amenizar ideas y conocimiento. Si lo hago es porque lo veo necesario. Lo mejor que podemos hacer con nuestras vidas es mejorar la sociedad en que vivimos. Sobre todo mejorar la situación de los más necesitados y de los perseguidos por luchar contra la injusticia. Veo mucha confusión e ignorancia en algo tan importante como la salud. Mucha gente tomando fármacos buscando aliviar sus malestares y empeorando. Los que tenemos dinero suficiente y vivimos en lugares céntricos, podemos ir a la farmacia de la esquina a comprar remedios y aún nos queda dinero para cubrir nuestras necesidades básicas. No les ocurre lo mismo a las personas empobrecidas. Entristecí al ver a campesinos que viven en lugares de difícil acceso, que abandonan su trabajo y se desplazan lejos de su hogar para gastar el poco dinero que tienen en una consulta médica y en unos fármacos innecesarios y dañinos, con la ilusión de curarse. Tener conocimientos sobre alimentación preventiva y curativa, saber curarse uno mismo sin fármacos es mucho más necesario en las familias empobrecidas. Saber es poder. Las personas encarceladas también les viene muy bien conocer el funcionamiento de su cuerpo y su mente para sobrevivir mejor en circunstancias adversas.

¿Qué entiendes por auto-curación?

Hay dos clases de conocimiento: el innato y el adquirido. El conocimiento innato, lo que sabe nuestro cuerpo desde el comienzo de nuestra vida, nos hace autónomos, independientes. Nuestro cuerpo se construyó a partir del óvulo materno fecundado por el espermatozoide paterno. La inteligencia que logro hacer tal hazaña a partir de algo invisible a simple vista, guió nuestro crecimiento, y persiste en el interior de nuestro cuerpo supervisando todas sus funciones, ordenando y tratando de arreglar desequilibrios y averías. La autocuración son todos esos procesos que nuestra sabiduría innata pone en marcha para devolvernos la salud. Procesos de ahorro de energía (debilidad, cansancio, tensión baja, estreñimiento, poca capacidad digestiva, extremidades frías…) y mecanismos defensivos (fiebre, vómito, diarrea, cólico renal, estornudo, tos e inflamaciones diversas). El conocimiento innato que guía la autocuración comenzó con la vida, hace miles de millones de años. El conocimiento adquirido se originó hace poquito, hace unos miles de años, cuando los humanos aprendimos a hablar y escribir. Es lo que aprendemos a través de lo que oímos y leemos, en casa, en la calle, en los centros de enseñanza, en los medios de comunicación… En estos conocimientos adquiridos se basan los métodos “curativos” de las medicinas diversas: la moderna del fármaco-bisturí y las antiguas (la ayurveda, la acupuntura, la herbolaria, la homeopatía, la ortomolecular…). Para aplicar estos métodos curativos necesitamos acudir a consultas de personas que han adquirido muchos conocimientos para hacer diagnósticos y tratamientos adecuados a cada padecimiento. Nos hace dependientes y pasivos.

¿Cómo enfermamos? ¿Qué quiere decirnos la enfermad? ¿Qué es para ti la salud?

Nuestro cuerpo puede enfermar cuando ya no aguanta más ciertas circunstancias adversas: descanso insuficiente, alimentación inadecuada, temperaturas extremas, intoxicaciones, ruidos, vibraciones, golpes, disgustos, burlas, humillaciones… Pero también puede enfermar al cesar las adversidades. Por ejemplo, a veces, al tomarnos vacaciones y relajarnos, enfermamos. Otro ejemplo es el síndrome de abstinencia que ocurre al dejar de intoxicarse: El dolor de cabeza que aparece al dejar de ingerir cafeína, los temblores, incluso convulsiones, al dejar el alcohol, el insomnio y los estornudos, al dejar la heroína o cocaína… Al cesar las agresiones el cuerpo te pasa la factura de lo que le debes. La Organización Mundial de la Salud, describe la salud como “bienestar físico, mental y social”. Podríamos añadir también el bienestar ambiental. Pero el malestar también forma parte de la salud. Si has padecido una picadura venenosa, la fiebre, la debilidad, la inflamación, el vómito,… serán molestas, pero son mecanismos defensivos saludables. La enfermedad es molesta, pero no es nuestra enemiga. Es nuestra mejor amiga. Tal vez no la comprendamos, pero la sabiduría corporal tendrá sus buenas razones. El dolor es una de las consecuencias de la inflamación, junto con el calor, rubor, tumor y alteración de la función. Pero la inflamación es un mecanismo defensivo del cuerpo, que busca mejorar. El dolor y los demás malestares, son señales de alarma que nos están avisando de que algo no marcha bien, que necesitamos hacer una paradita, corregir errores y rectificar el rumbo. Es una advertencia de que vas por camino equivocado y que tienes algo que aprender.

¿Qué efectos tienen los fármacos?

El uso de fármacos se basa en la vieja creencia de que la curación va a venir de afuera, a través de  una sustancia tóxica. Antiguamente se usaba veneno de serpiente y plantas tóxicas, consideradas “medicinales”, con poderes curativos. Aunque se habla de “principios activos” y de “mecanismos de acción”, ni los fármacos, ni las plantas medicinales tienen ninguna capacidad de acción. Son tan inactivas dentro del cuerpo como dentro del envase comercial. Es el cuerpo vivo el que actúa contra la sustancia tóxica muerta. El organismo medicado, tiene que abandonar los procesos curativos beneficiosos pasajeros para dedicarse a neutralizar, transformar y expulsar la sustancia tóxica medicamentosa. Aparentemente curan, porque interrumpen los procesos curativos molestos, pero corren el riesgo de complicar y cronificar algo pasajero. Los prospectos informativos de los fármacos ya lo advierten: “este medicamento, como todos, puede causar efectos adversos dañinos indeseados”. Muchas veces el cuerpo consigue recuperar la salud a pesar de plantas medicinales y fármacos, y creemos que todo ha sido gracias al tóxico ingerido.

¿Cuánto tiene de negocio la medicina moderna y las alternativas?

Vivimos en una sociedad que no persigue el bienestar de todos los humanos, sino el enriquecimiento de una minoría. Se busca producir y consumir para aumentar los beneficios económicos de unos pocos. Y las medicinas están influenciadas y moldeadas por este ambiente. Las ideas dominantes, son las que interesan a la clase dominante. A la clase dominante le interesa la teoría de la infección y el contagio: “cuidado con los microbios que son muy malos, nos atacan y nos hacen daño”. Esto conlleva vender vacunas, desinfectantes y antibióticos a toneladas. También le interesa la teoría de que nuestros malestares tienen origen genético: “ya lo siento pero tienes un defecto de fábrica irreparable y tendrás que medicarte el resto de tu vida”. Una minoría enriqueciéndose de la mayoría trabajadora, con la colaboración de la clase media, en la que están incluidos los profesionales de la medicina imperante y de las alternativas.

Cuéntanos algo sobre la salud mental.

Así como me encontré con la “Higiene Vital” (una especie de antimedicina) que propone recuperar la salud física, evitando las agresiones diversas, mejorando la alimentación, aumentando el descanso y respetando los procesos autocurativos, años más tarde me encontré con la “Coescucha” o “Ayuda Mutua a través de la Escucha” que explica cómo necesitamos ser escuchados para que la mente ponga en marcha los procesos de recuperación del sufrimiento: el llanto para librarse de la tristeza, el temblor para sacarnos el miedo, la risa para curarnos la vergüenza, las pataletas para expresar nuestros deseos frustrados, estiramientos y bostezos para disolver la tensión muscular… Últimamente he conocido a una minoría de psicólogos y psiquiatras que se atreven a decir que la locura (psicosis, esquizofrenia, bipolar…) se origina en el sufrimiento humano y que necesita de psicología (la ciencia de la mente). Y que la psiquiatría imperante que no hace más que repetir al “padeciente” que lo suyo es genético irreparable y medicable de por vida, no hace más que causar desesperación e intoxicar el cerebro.

Háblanos de propuestas.

Necesitamos crear centros de información sobre la sabiduría innata de nuestro cuerpo y nuestra mente. Necesitamos crear lugares de encuentro donde darnos apoyo mutuo, para ir contracorriente. Necesitamos crear cooperativas de alimentos ecológicos y comedores populares y saludables. Necesitamos crear granjas donde producir alimentos de calidad y donde las personas puedan ir a convivir unos días para ayudarse a cambiar de hábitos (Casas de Reposo-Escuelas de Salud). Tenemos que acercar estos conocimientos a padres y maestros, para evitar que transmitan el daño que recibieron en su infancia a los niños y así la próxima generación sea más saludable. En esta dirección estamos esforzándonos en O’paybo y nos gustaría sentirnos acompañados desde todos los rincones del mundo.

*Publicado en El Surco, nº40, Noviembre 2012

2 comentarios leave one →
  1. enero, 2013 3:50 pm

    es de suma importancia AUTOCONOCERNOS, para saber como es que respondemos ante ciertas situaciones estresantes, muchas veces creemos que es algo físico y externo a nosotros, sin embargo, es algo que biene en gran parte de los pensamientos, estilos de vida, y vida acelerada que llevamos, ahora con las redes sociales estamos perdiendo el contacto persona con persona, ahora es persona maquina, y es importante tener ese contacto físico y sensorial, para tener una bienestar autónomo! saludos y buena labor!

  2. francordie permalink
    marzo, 2014 10:58 pm

    Reblogueó esto en voconfia.

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